Paradigma de la Neurodiversidad
El paradigma de la neurodiversidad postula que las variaciones neurológicas —como el autismo, el TDAH y las altas capacidades— son manifestaciones naturales de la variabilidad biológica del cerebro humano, no enfermedades que deban ser curadas.
La neurodiversidad ha sido tema de controversia desde el primer momento en que llegó a las personas: cuando Judy Singer lo propuso en su tesis en 1999, empezó a trabajar por los derechos de las personas autistas; sin embargo, desde entonces, ha tenido miles de detractores en el mundo. Si es de tu interés el tema, te recomiendo no quedarte con lo que veas publicado en las redes, sino que ahondes en la historia del concepto para entenderlo.
Lo primero que tienes que saber es que este término —que hace alusión a la diversidad neurológica, lo que da lugar a formas de experimentar el mundo completamente distintas entre grupos sociales— fue tal vez definido por la misma comunidad autista antes del trabajo de Singer... nunca lo sabremos. Independientemente de quién lo haya acuñado por primera vez, lo importante está en su esencia: quienes lo usamos, abogamos por el respeto y por la inclusión.
Pero cuando exiges respeto por un grupo de personas e inclusión en las distintas dimensiones de la vida humana, y además lo haces usando un término que no fue definido por la ciencia, entonces te metes en el terreno de la política. Todos somos seres políticos, y desde que tenemos cada vez más acceso a la información (y a la desinformación), hemos tomado posturas políticas sobre la forma como la sociedad funciona y cómo creemos que debería funcionar y dejar de funcionar. Que tomes una postura política no te hace parte de un movimiento o partido político, simplemente es una postura.
El término neurodiversidad es propuesto entonces desde la sociología y no desde la psicología, lo cual ha dejado una sensación de malestar en la comunidad académica y científica. Más impacto negativo ha dejado el término «neurodivergente», que fue propuesto para llamar a toda condición que se quede por fuera de lo que consideramos normativo.
¿Es un término realmente válido para llamar a las personas con o sin diagnóstico (por ejemplo: autismo, depresión, TOC, etc.)?
¿Puede considerarse «neuro-algo» una condición que no es del neurodesarrollo o que no tiene un impacto directo demostrado en la neurología de la persona?
¿Las personas y organizaciones que dicen ser expertas en neurodiversidad y neurodivergencia realmente lo son o se están adoptando un nuevo eslogan?
En este proyecto, yo, como persona, acojo el término «neurodivergente» para llamarme a mí misma y a las personas que se sientan cómodas usándolo, simplemente para darle a entender al mundo que soy una persona que diverge de lo normal, porque así es mi cerebro. Pero como psicóloga, tengo las mismas inquietudes que cualquier otro profesional frente al uso deliberado del término, sobre todo en las redes sociales.
Con el paso del tiempo, todo el trabajo que hizo Judy se fue transformando cada vez que pasaba de autor en autor. Por ejemplo, hay una fuerte disputa entre Judy y Nick Walker y Robert Chapman (dos autores que también me parecen muy interesantes) y la comunidad autodenominada neurodivergente le fue dando sus matices más románticos y dulces a las condiciones mentales. Pasamos de decir «no quiero que llames enfermedad o trastorno al autismo por simple respeto» a decir «tengo superpoderes porque soy autista», y de decir «el autismo es una condición del neurodesarrollo», a «el autismo es una identidad».
Te invito a que siempre tengas un ojo crítico en esto. No debes comprar las ideas de alguien sin cuestionarlas; tenemos la fortuna de tener un cerebro muy complejo como para dejarlo relegado a un papel pasivo en donde solo podamos replicar lo que alguien más dijo.
En este sitio web puedes encontrar enlaces a distintos recursos: páginas de organizaciones internacionales, artículos originales o ensayos sobre las hipótesis de algunos autores, etc. Mi intención es que los leas para que observes una pequeña muestra de toda la producción universal que existe sobre la neurodiversidad y el autismo. Estará en ti escoger qué creer.
Te dejo la descripción de ambos términos aquí, pero antes una pregunta:
¿Podemos acordar que los usaremos solo desde lo positivo y no desde lo impositivo?
Para comprender rigurosamente el término Neurodivergente en el marco de las ciencias cognitivas y las neurociencias actuales, es crucial desarmar una confusión común tanto en el lenguaje cotidiano como en la práctica clínica: la diferencia entre ser un individuo neurodivergente y el fenómeno colectivo de la neurodiversidad.
Neurodiversidad (Neurodiversity): Es un hecho biológico innegable. Se refiere a la variación prácticamente infinita en el funcionamiento neurocognitivo dentro de la especie humana (Dwyer, 2022). Una sola persona no puede “ser neurodiversa”, de la misma forma que un solo organismo no puede ser “biodiverso”. La neurodiversidad nos incluye a todos: engloba tanto a las configuraciones neurológicas mayoritarias como a las minoritarias.
Este término fue descrito por primera vez en la tesis de grado de Judy Singer en 1999.
Neurodivergencia (Neurodivergence): Es el término de demarcación clínica e identitaria que designa a un individuo que se posiciona fuera del estándar considerado estadísticamente “normal” o normativo por las prácticas institucionales, educativas y médicas.
Este término fue propuesto por Kassiane Asasumasu en la comunidad virtual en el año 2000.
Ambos son construcciones sociales: más que categorías biomédicas o diagnósticas, son marcos conceptuales nacidos desde la sociología para reconocer y validar la diversidad del colectivo humano.
Mapa de la neurodiversidad
Para visualizar cómo se estructuran y solapan estas identidades y realidades neurológicas dentro del ecosistema humano, la taxonomía actual lo mapea de la siguiente manera:

Nota. Adaptado de The neurodiversity paradigm, por E. Silvertant, 2019, Embrace Autism (https://embrace-autism.com/the-neurodiversity-paradigm/). Copyright 2018-2026 por Embrace Autism. Modificado con fines académicos por la autora de esta investigación.
Análisis del Mapa Visual
Como se observa en el gráfico, la Neurodiversidad funciona como el macroconjunto que engloba la totalidad de la experiencia neurológica de la especie. Dentro de ella coexisten dos grandes divisiones: la neurología típica (Neurotypical) y la neurología atípica o neurodivergente (Neurodivergent). Esta taxonomía clarifica un punto clave: una persona puede ser alística (no autista) y, aun así, ser neurodivergente (por ejemplo, si presenta TDAH, dislexia o síndrome de Tourette), mientras que el autismo se representa como un subconjunto especializado dentro de la ramificación neurodivergente.

Angie J. Moreno
Psicóloga con enfoque neuroafirmativo e integral · Magíster en Educación Virtual
Dedicada a la investigación rigurosa, el análisis crítico y la orientación psicoeducativa de la neurodivergencia en Colombia y Latinoamérica desde una perspectiva despatologizante y fundamentada en la neurorrealidad.
Bibliografía
- Chapman, R. (2021). Neurodiversity and the social ecology of mental functions. Perspectives on Psychological Science, 16(6), 1360–1372. https://doi.org/10.1177/1745691620959833
- Dwyer, P. (2022). The neurodiversity approach(es): What are they and what do they mean for researchers?. Human Development, 66(2), 73–92. https://doi.org/10.1159/000523723
- Silvertant, E. (2019). The neurodiversity paradigm. Embrace Autism. https://embrace-autism.com/the-neurodiversity-paradigm/
- Singer, J. (1999). ‘Why can’t you be normal for once in your life?’ From a ‘problem with no name’ to the emergence of a new category of difference. En M. Corker & S. French (Eds.), Disability Discourse (pp. 59–67). Open University Press.
- Singer, J. (2016). NeuroDiversity: The Birth of an Idea. Judy Singer.
- Walker, N. (2021). Neuroqueer Heresies: Notes on the neurodiversity paradigm, autistic empowerment, and postnormal possibilities. Autonomous Press.
