Te estoy buscando (más allá del baile de máscaras)
Introducción: El baile de máscaras en la vida adulta
Llegar a la adultez sin un diagnóstico o sospechar que eres autista después de años de sentirte fuera de lugar no es una casualidad. Desde mi punto de vista, la sociedad ha funcionado históricamente como un baile de máscaras: aprendemos a imitar gestos, forzar sonrisas y mimetizarnos para sobrevivir al rechazo social.
Este camuflaje sistemático explica por qué miles de personas autistas nunca figuran en las estadísticas clínicas tradicionales. Quienes crecen en entornos protectores logran compensar hasta que las demandas colapsan su energía en la adultez (universidad, trabajo, maternidad); y quienes colapsan antes, son etiquetados bajo cuadros clínicos aislados o invisibilizados por completo.
1. El sesgo capacitista del manual vs. El modelo neuroafirmativo
La mirada médica tradicional clasifica el autismo a través de una lista de déficits y conductas “anormales” observadas por profesionales que no viven la condición desde adentro. Frente a esto, el enfoque neuroafirmativo reformula los criterios con base en la experiencia real:
| Dimensión clínica | Criterio patologizante (DSM) | Enfoque Neuroafirmativo |
|---|---|---|
| Reciprocidad social | Deficiencias persistentes en la interacción social. | Búsqueda de vínculos profundos y significativos; agotamiento ante la charla superficial. |
| Comunicación no verbal | Anomalías en contacto visual y lenguaje corporal. | Contacto visual fluctuante para regular la atención; lenguaje corporal funcional para el individuo. |
| Intereses | Patrones repetitivos, restrictivos y fijos. | Intereses profundos: Foco prolongado que aporta bienestar, identidad y maestría cognitiva. |
| Rutina y entorno | Inflexibilidad y rigidez conductual. | Necesidad de previsibilidad y reglas claras para regular un sistema nervioso sensible. |
| Movimientos corporales | Estereotipias motoras y tics. | Stimming (autorregulación): Movimientos y sonidos que permiten liberar sobrecarga sensorial o emocional. |
| Procesamiento sensorial | Hiper/hiporreactividad sensorial atípica. | Respuestas singulares a estímulos físicos (ruidos, luces, texturas, umbrales de dolor). |
2. Camuflaje, Masking y el precio de la normalidad
¿Por qué cuesta tanto identificarse?
Si quieres conocer más sobre camuflaje te recomiendo leer a Bea Sánchez. Por ahora quiero citar aquí la clasificación que ella nos presenta sobre camuflaje:
Camuflaje: “Engloba toda conducta que suponga un cambio en la presentación de uno mismo” (Sánchez, 2025). “A diferencia del camuflaje animal, el camuflaje social busca desapercibir comportamientos específicos con el fin de ser incluidos en el grupo” (Silvertant, 2020 como se citó en Sánchez, 2025).
Dentro del camuflaje se incluye el masking (Enmascaramiento): La actuación deliberada de conductas normativas prestadas para encajar en el grupo.
Otras formas de camuflaje en neurodivergencia son:
Sostener este libreto ajeno durante décadas desemboca en secuelas frecuentes: agotamiento crónico (burnout autista), pérdida de identidad, cuadros reactivos de depresión o ansiedad persistente.
En mi caso particular, la sensación de aislamiento y desfase es tan fuerte que a veces creía que perdía el contacto con la realidad. A quienes me evaluaron (y no supieron qué me pasaba) les decía: “siento una profunda desconexión hacia los demás”.
3. La raíz histórica y la eliminación del término «Asperger»
El lenguaje no es inocuo:
- •En 1938, Hans Asperger acuñó «psicopatía autista» y llamó “pequeños profesores” a niños varones con habilidades intelectuales preservadas, cooperando activamente con el régimen nazi al enviar a niños con mayores requerimientos a clínicas de exterminio eugenésico como Am Spiegelgrund.
- •Aunque Lorna Wing rescató el concepto en 1981 introduciendo la noción de espectro, y el DSM-IV lo oficializó en 1994, para 2013 el DSM-5 eliminó la etiqueta de Asperger al comprobarse que no existía una frontera científica real entre este y el resto del espectro autista.
- •Clasificaciones que dividen a las personas entre “útiles o no útiles” responden a esquemas capacitistas que el paradigma neuroafirmativo busca desterrar.
4. El problema de la doble empatía
El sociólogo autista Damian Milton desmontó la idea clásica de que las personas autistas “carecen de empatía”. El Problema de la Doble Empatía demuestra que la dificultad de comunicación no es un déficit del autista, sino una brecha mutua y bidireccional entre personas que procesan el mundo desde estructuras neurológicas distintas. No se trata de estar roto, sino de hablar lenguajes perceptivos diferentes.
5. La realidad en Colombia y el camino del criterio propio
En Colombia habitan aproximadamente 500.000 personas autistas (1% de la población), la mayoría sin diagnóstico formal debido a la escasez de formación profesional actualizada y al peso del estigma.
La autoidentificación rigurosa e informada no es una etiqueta restrictiva: es una brújula de autoconocimiento para desarmar la culpa, aprender a cuidar el cuerpo y exigir entornos verdaderamente accesibles.
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